Especialistas en vida silvestre apelan a la conciencia ciudadana para no agredir a las zarigüeyas, animales inofensivos que cumplen una función vital en el control de plagas y el equilibrio ambiental.
Con el inicio del periodo de reproducción y cría de la zarigüeya o mykurẽ, veterinarios y organizaciones de protección de fauna silvestre hicieron un llamado urgente a la ciudadanía para evitar cualquier tipo de agresión contra esta especie, así como abstenerse de manipular de forma directa a las madres o a las crías que sean avistadas en patios, jardines o zonas urbanas.
Durante esta temporada, es muy común observar a hembras desplazándose con sus crías a cuestas en el lomo o albergándolas en el marsupio. Los especialistas recuerdan que el mykurẽ es un animal sumamente pacífico, tímido y de hábitos mayoritariamente nocturnos, por lo que no representa ningún peligro ni para las personas ni para las mascotas del hogar.
Asimismo, resaltan su valor en los ecosistemas urbanos y rurales:
- Control natural de plagas: Se alimentan de una gran cantidad de garrapatas, cucarachas, alacranes, pequeños roedores e insectos perjudiciales.
- Limpieza de desechos: Consumen frutos caídos y restos orgánicos, ayudando al saneamiento del entorno.
- Resistencia a venenos: Tienen una alta inmunidad natural ante la ponzoña de ciertos artrópodos y serpientes.
RECOMENDACIONES EN CAOS DE AVISTAMIENTOS
En caso de encontrar un ejemplar dentro del predio familiar, la principal recomendación es no molestarlo, dejarle una vía de escape despejada y mantener apartados a los perros para evitar ataques. Si se hallan crías huérfanas por el atropellamiento o la muerte de la madre, se insta a contactar de inmediato a rescatistas o autoridades ambientales como el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) para su correcta atención.
