Un prolongado conflicto por la tenencia de tierras en la colonia Santa Teresa Manduarã, departamento de Caazapá, logró encaminarse hacia una solución pacífica mediante un innovador proceso de mediación impulsado por el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), con acompañamiento del Gobierno Nacional y representantes del sector campesino.
El presidente del Indert, Francisco Ruiz Díaz, informó que el acuerdo permitirá la titulación de más de 400 familias campesinas, dando así un paso clave hacia la regularización jurídica de unas 2.100 hectáreas que permanecían en disputa desde hace años.
Un conflicto de larga data
La colonia fue habilitada a inicios de la década de 1990, cuando unas 400 familias se asentaron en el lugar. Sin embargo, en el año 2015 se sumaron otras 50 familias mediante un proceso de redistribución de tierras, lo que generó fuertes tensiones entre los ocupantes originales y los nuevos pobladores.
La situación fue escalando con el paso del tiempo, con enfrentamientos entre ambos grupos y una creciente desconfianza hacia las instituciones. Incluso, un grupo de campesinos permaneció durante 17 meses acampando frente al Indert, exigiendo una solución.
Autoridades señalaron que, sin intervención, el conflicto podía derivar en hechos de violencia de mayor gravedad.
Mediación inédita y resultado positivo
Ante este escenario, el Gobierno promovió la creación de una Comisión Especial de Mediación, integrada por actores independientes, entre ellos el padre Quinotti y representantes campesinos con experiencia en conflictos similares, como el caso de Marina Cue.
El proceso arrancó en enero de este año y se basó en el diálogo directo, la transparencia y la participación de todas las partes. Como condición principal, tanto los grupos enfrentados como la institución aceptaron de antemano respetar el resultado final del informe de mediación.
Tras meses de trabajo en terreno, reuniones y verificaciones, la comisión presentó su informe, el cual fue aceptado por ambos sectores en conflicto, marcando un hecho considerado “sumamente exitoso” por las autoridades.
Titulación y soluciones para todos
Como resultado, el Indert ya tiene listos los títulos de propiedad que serán entregados en los próximos días a unas 450 familias. Paralelamente, el Gobierno anunció que gestionará tierras para los campesinos que quedaron fuera del proceso, buscando garantizar una solución integral.
Otro punto destacado es que los campesinos que estaban movilizados frente a la institución levantaron sus campamentos, lo que refleja un clima de mayor confianza y distensión.
Un modelo que podría replicarse
Desde el Indert señalaron que este esquema de mediación podría aplicarse en otros conflictos similares en el país. Incluso, sostienen que se trata de una experiencia “ejemplar” a nivel regional, ya que varios intentos en América Latina no lograron resultados tan favorables.
El padre Quinotti resaltó la importancia del diálogo y la convivencia pacífica en el campo, señalando que el acceso a la tierra debe darse dentro del respeto al Estado de derecho.
Asimismo, se planteó la implementación de un sistema de monitoreo de conflictos rurales, con indicadores de riesgo, para prevenir futuros enfrentamientos.
Clave: voluntad política y diálogo
Representantes campesinos destacaron que el éxito del proceso radica en la voluntad política del Gobierno y en la apertura al diálogo de las partes involucradas.
“El camino es la mediación, el entendimiento y la paz”, señalaron, recordando experiencias pasadas marcadas por hechos trágicos en conflictos por tierras.
Con este acuerdo, el Gobierno busca no solo resolver un caso puntual, sino también sentar precedentes para abordar de manera más efectiva los conflictos agrarios en Paraguay, apostando a soluciones pacíficas, rápidas y consensuadas.
