Médicos advierten a los padres sobre las minihistorias virales de frutas humanizadas, creadas con IA, cuyos contenidos van mucho más allá de una simple tendencia en las redes, pues se convierten en una puerta de entrada a la hipersexualización en los más pequeños. Con un formato “infantil”, oculta escenas subidas de tono que llegan directo al feed de los chicos.
Aparenta ser un video inofensivo de frutas y verduras, a los adultos logra sacar alguna que otra risa, muchos incluso se convirtieron en seguidores apasionados de las historias relatadas en las llamadas “frutinovelas”.
Esta tendencia explotó en TikTok y otras redes. Son minidramas exagerados, creados con inteligencia artificial, donde manzanas, bananas, tomates, naranjas y otras frutas son protagonistas de historias de celos, infidelidades, romances y hasta sexo.
¿POR QUÉ PREOCUPA?
Según advierte el Dr. Robert Núñez, pediatra, al ser creados como dibujos, no solo llaman la atención de adultos, sino también de niños, y esto es un riesgo, ya que muchas de las historias contienen escenas subidas de tono, insinuaciones sexuales y situaciones que no son adecuadas para niños.
El algoritmo las muestra como contenido “gracioso” o “trending”, por lo que llegan sin filtro al feed de menores.
Núñez explica que, el hecho de que aparezcan frutas o dibujos no significa que sea contenido para niños, y precisamente ese es el error más grave y el engaño en el que caen los padres, quienes, al ver colores y personajes tiernos, asumen que es seguro.
Quizás, muchos de los niños, en medio de la inocencia, no entiendan el significado de lo que se muestra en las historias, y esto, de acuerdo a Núñez, les genera cierta confusión.
El pediatra sostuvo que es un error de los padres creer que las “frutinovelas” estimulen a los niños o los motive a comer más verduras, todo lo contrario, ellos, al ver una fruta, la relacionarán directamente con la jocosidad.
RECOMENDACIÓN A LOS PADRES
Lejos de culpar, Núñez insiste en el control parental, verificar qué es lo que sus hijos están consumiendo en las redes y no convencerse de que, por ser solo dibujo, es inofensivo.
Recomendó siempre preguntar a los niños qué vieron en las redes y aclarar cuándo algo no es para su edad. Darles palabras simples para entender límites.
Las “frutinovelas” no son el único caso, pero sí un ejemplo claro de cómo el contenido hipersexualizado se disfraza en formatos infantiles.
La alerta que hace Núñez no es para prohibir internet a los niños porque es casi imposible, sino para devolverle a los adultos el poder de control y filtro.



